Hace mucho frío ahí fuera It is very cold out there

Escrito por: Francisco
28 septiembre, 2017


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Hace mucho frio ahí fuera
En la zona de enfermos terminales de cáncer de uno de los hospitales de Houston, un hombre escucha atentamente lo que un enfermo, desde su cama, le confiesa.
‘Hijo mío, Al-Andalus ha sido siempre mi hogar, fuera de Al-Andalus el alma tiene mucho frío. Hoy, al-’arb`a’: 6. Muharram en el año de la Hégira de 1439, correspondiente al calendario cristiano de 27 de febrero de 2017, yo, Abdel-al-Nasir, quiero desvelarte los secretos que durante más de ochocientos años han permanecido ocultos a los ojos de los hombres’.
‘Como descendiente directo de Muhmmad al-Nasir, príncipe de los creyentes y vencedor de la batalla de Al-Uqab, tengo la obligación de desvelarte hijo mío, ya que eres el sucesor de nuestra dinastía, los acontecimientos sucedidos el 16 de julio de 1212’.
‘Al-Uqab, conocida en el mundo cristiano como la batalla de ‘Las Navas de Tolosa’ fue una victoria decisiva, ya que se ponía en juego el futuro del Islam en la Europa occidental. Todos te dirán que afortunadamente, y pese a la resistencia de los ejércitos cristianos, con nuestra superioridad numérica y el celo de nuestros guerreros, conseguimos proclamarnos vencedores. Pero lo que ocurrió fue algo mucho más trascendente. Alá con la fuerza de su omnipotente brazo, destrozó a los ejércitos cristianos, creando un vendaval irresistible que los arrastraba a los abismos, quedando nuestro ejército intacto y a salvo. Ni uno solo de nuestros guerreros intervino en la batalla. Esta hazaña supuso que prácticamente la Península Ibérica quedara bajo nuestro dominio’.
‘Tras aquella batalla conquistamos el reino de Asturias y expulsamos al imperio Carolingio del sur de la actual Francia, ampliando nuestras fronteras a lo que hoy es Al-Andalus. Eso nos permitió proclamar definitivamente, hasta nuestros días, todo el territorio Al-Andalus como musulmán’.
‘Durante los siguientes 30 años, se produjeron algunos levantamientos por parte de los vestigios de lo que fueron los ejércitos cristianos. No dejaron de ser meras escaramuzas. Ya en 1469 La unión de los territorios de Castilla y Aragón mediante el matrimonio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón a espaldas del emir Abu-l-Hassan, hizo que éste los expulsara de Al-Andalus junto con sus reducidos ejércitos, acabando por refugiarse en el sur de la actual Italia. Allí, casualmente conocieron a un marino cuyo apellido era Colón y les convenció de la existencia de un mundo más allá del confín de los mares. Los que después pasaron a la historia como los Reyes Católicos, para congraciarse con el emir, le hicieron partícipe del proyecto de Colón, y así es como después de fletar veinte barcos, nuestros marinos descubrieron el nuevo mundo al que llamaron ‘Tierra de Alá’ y los cristianos lo bautizaron con el nombre de ‘América’. Ese descubrimiento permitió colonizar esa vasta extensión de territorio que hoy es musulmán y que ha permitido que la religión de Alá se haya extendido por todo el mundo. Solo queda un pequeño reducto en el centro de Europa’.
Llegado a ese punto, Abdel-al-Nasir detuvo su relato. Sus febriles ojos se estaban despidiendo de este mundo. Su hijo, el nuevo descendiente del príncipe de los creyentes, después de un largo y emotivo adiós, le dijo a su padre: ‘Querido padre, así es como querrías que hubiese sido la historia, pero nuestra derrota en la batalla de Al-Uqab dio al traste con tus deseos de conquistar el mundo y con tu anhelo de vivir para siempre en tu amado Al-Andalus.

It is very cold out there
In the terminally-ill cancer patient area of one of Houston’s hospitals, a man listens attentively to what an ill person laid on his bed confesses to him.
“My son, Al-Andalus has always been my home, outside of Al-Andalus the soul feels very cold. Today, al-’arb`a: 6. Muharram in the year of the Hegira of 1439, corresponding to the Christian calendar of February 27, 2017, I, Abdel-al-Nasir, I want to reveal the secrets that for more than eight hundred the years remain hidden from the eyes of men.”
“As a direct descendant of Muhammad al-Nasir, prince of the believers and victor of the battle of Al-Uqab, I have an obligation to disclose my son, since you are the successor of our dynasty, the events that took place on July 16, 1212.”
“Al-Uqab, known in the Christian world as the battle of’ The Navas of Tolosa ‘was a decisive victory, as the battle put at stake the future of Islam in Western Europe. All will say you that fortunately, despite the resistance of the Christian armies, with our numerical superiority and the zeal of our warriors, we succeeded in proclaiming ourselves victors. But what happened was something much more transcendent. Allah with the strength of his omnipotent arm, destroyed the Christian armies, creating an irresistible windstorm that dragged them to the abysses, keeping out our army intact and safe. Not a single one of our warriors intervened in the battle. This feat meant that practically the Iberian Peninsula kept under our control.”
“After that battle we conquered the kingdom of Asturias and expelled to the Carolingian empire from southern of present-day France, extending our borders to what is now Al-Andalus. That allowed us to proclaim definitively, to this day, the whole territory of Al-Andalus as a Muslim.”
“During the next 30 years, there were some uprisings on the part of the vestiges of what the Christian armies were. They were no more than skirmishes. Already in 1469 The union of the territories of Castile and Aragon with the marriage of Isabella of Castile with Fernando of Aragón without the permission of the emir Abu-l-Hassan, caused their expulsion of Al-Andalus along with its reduced armies, finishing as refugees in the south of present-day Italy. There, coincidentally they met a sailor surnamed Columbus and he convinced them of the existence of a world beyond the confines of seas. Those who later went down in history to the Catholic Kings, in order to ingratiate themselves with the emir, they made him share of the Columbus project, and after command twenty ships, our sailors discovered the new world they called ‘Land of Allah’ and Christians baptized him with the name of ‘America’. That discovery allowed us to colonize that vast extension of the territory that today is Muslim and that has let the religion of Allah extended all over the world. There is only one small redoubt in the center of Europe still Christian.”
At that point, Abdel-al-Nasir stopped his story. His febrile eyes were saying goodbye to this world. His son, the new descendant of the prince of the believers, after a long and moving farewell, said to his father: ‘Dear father, this is how you would have wanted history to be, but our defeat in the battle of Al-Uqab put a stop to your desire to conquer the world and your longing to live forever in your beloved Al-Andalus.”

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