CUATRO PREGUNTAS

Escrito por: granespectador
17 septiembre, 2017


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- Disculpe señor, ¿le puedo hacer tres preguntas?
- Claro, dígame…
- ¿usted qué prefiere un lazo o un nudo?
- Un lazo, sin dudarlo…
- ¿Por qué razón?
- Pues porque un lazo une, pero no ata. Todos tenemos lazos y nudos en nuestra vida, muchos de ellos forzados y otros necesarios dependiendo de las circunstancias, gran parte de ellos fueron lazos en su día y terminaron como nudos, muchos otros que eran nudos se convirtieron en lazos. Aunque bien mirado no se diferencian tanto, los nudos y los lazos viene a ser lo mismo…
- ¿Cómo…? ¿está usted diciendo que los lazos y los nudos viene a ser lo mismo, que un lazo puede acabar siendo un nudo y viceversa? ¿me puede explicar esto que dice?
- Mire, si me permite le cuento una breve historia de cómo un lazo se convirtió en nudo…
Había una vez un pescador que tenía su casita junto a las tranquilas aguas de un lago. Cuando volvía de pescar amarraba su barquita con un lazo, en vez de un nudo que es como se debería. Una noche oyó desde la cama como llovía muy fuerte y se oían golpes por culpa del viento. Sin nada que poder hacer se volvió a dormir hasta que le despertó a la mañana siguiente. Desayunó plácidamente y salió de casa con su caña de pescar en busca de su barquita. Llegó al embarcadero y descubrió que su barquita había desaparecido, la única, el resto de barquitas estaban bien amarradas, por lo que a este pescador le vino a la mente la tormenta de la noche anterior. El lazo no resistió, a diferencia de los nudos de las otras barquitas, y por culpa de esto el pobre pescador había perdido aquello que tanto amaba. Levantó la vista y vio su barquita a lo lejos…, a la deriva, y saltó al agua y comenzó a nadar hasta que se subió en ella, que con remos acelerados la retornó al embarcadero, atándola esta vez y para siempre con un nudo, terminó su pesar al haberla recuperado.
- Me encanta su historia, me ha hecho recapacitar…, he consumido ya las tres preguntas pero…, me queda una cuarta pregunta que hacerle…
- Le concedo una cuarta respuesta.
- ¿realmente cree usted que es posible lo inverso?¿ que un nudo se convierta en la lazo?
- -Le voy a contar, si me lo permite, otra historia…
- Había una vez un niño que vivía en el campo. Todas las mañanas, lo primero que hacía nada más salir del sol, era dar de comer a su pajarito, un mirlo enano que fue criado desde recién salido del huevo. Luego lo sacaba al jardín para que volase un poco, con un hilo anudado a una de sus patas. El mirlo, con los años, ya había aprendido a volar con tal limitación y se preguntaba cómo sería volar sin ningún nudo se lo impidiese.
Una noche dejaron un candil encendido y en plena noche el mirlo miró fijamente el nudo de su pata, lo frotó fuerte con su pico hasta que el nudo se rompió. A pesar de ser de noche no pudo resistir la sensación de probar a ser libre, sin ataduras, y echó a volar. Descubrió entonces la sensación de volar sin limitaciones y decidió ser libre, volviendo a la mañana siguiente con el niño, el cual le estaba esperando impaciente para comer nada más salir el sol, esta vez sin nudo, esta vez con un lazo en su mano.

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Categoria: Microrrelatos |

Un Comentario

  • Marty G

    Me ha gustado mucho este pequeño relato. Muchas veces la buena literatura no se encuentra solo en los libros, si no en los rincones más pequeños de Internet. Espero con emoción más publicaciones suyas.

    Marty G

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