¿Recuerdas?

Escrito por: Bala Perdida
30 marzo, 2017


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Era un día lluvioso, el cielo estaba totalmente negro, eso me entristecía. Por suerte ya había llegado a mi destino. Tras tocar varias veces la puerta sin obtener respuesta alguna, me dispuse a sacar la llave que me había prestado para dejar el paquete que me pidió. Tras abrir la puerta me dirigí a su dormitorio, y cuando entré noté que algo extraño pasaba. Las ventanas estaban abiertas y las hojas que solía amontonar en su escritorio estaban esparcidas por el suelo de su habitación. Me dispuse a recoger las hojas y fue entonces cuando encontré algo que me resultaba poco familiar, había una hoja escrita con tinta azul. !Imposible! Ella nunca escribiría en azul, aún recuerdo lo que me dijo cuando empezó a escribir: “Mis pensamientos son negros, como la tinta de mi bolígrafo”. La verdad es que nunca entendí a que se refería con ello, pero siempre me pareció que lo dijo desde el fondo de su corazón. Esa fue la razón por la cual me dispuse a leer la hoja:

“¿Recuerdas…? No lo creo. Sabía que leerías esta hoja puesto que no ha sido María la que la ha escrito. Es más, tu sabías que ella nunca escribiría en un color distinto al negro. Puede que te estés preguntando quién coño ha sido entonces, o peor todavía, cómo he conseguido entrar aquí. Bueno, pues todo tiene su pequeña explicación: hace tres años me dijiste que cada vez que mirabas al cielo, un intenso color azul inundaba tu alma y te llegaba hasta el corazón. La verdad es que nunca entendí a que te referías con ello, pero siempre me pareció que lo dijiste desde el fondo de tu corazón.

Seguramente pudiste imaginar a qué me refería cuando te dije que mis pensamientos son negros, es decir, vacíos, depresivos, faltos de esperanza… pero nunca me quise referir de esta manera a mis pensamientos. Para poder explicártelo mejor asómate a la ventana y mira al suelo, ¿el alquitrán de la calle asfaltada es negro verdad?…”

En ese momento me empujaron y me precipite por la ventana. Pude ver su rostro, estaba llorando, parecía la mujer que conocí, pero detrás de su mirada se ocultaba una mirada tenebrosa, fúnebre… negra. Ella no era María, y fue por ello que antes de precipitarme contra el suelo leí la última frase:

“Mira al cielo ¿De qué color es? ¿ Qué siente ahora tu corazón?”

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Bala Perdida

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Categoria: Microrrelatos |

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